¿Y después de Copenhaguen qué?

25 04 2010

Por: Camilo Botero*

Fueron muchas las expectativas generadas por la Conferencia sobre Cambio Climático celebrada en la capital danesa entre el 7 y el 18 de diciembre de 2009. Se esperaban unos 18.000 asistentes pero finalmente la cifra llegó a 40.000 personas; de igual forma, muchos de los participantes pronunciaron discursos que poco o nada tienen que ver con el problema fundamental del mundo: el calentamiento global y el deterioro del medio ambiente.

Como si fuera poco, los grandes líderes mundiales dieron su apreciación con relación al tema de la cumbre, todos en plan de protagonismo político, como le corresponde a su investidura, pero con muy pocos aportes en la búsqueda real de soluciones.

Cuando se busca en Internet las conclusiones de esta conferencia aparecen los mismos lugares comunes, pero nada de fondo que indique que sí se trabajará como ciudadanos del mundo en la mitigación del cambio climático, que últimamente se ha hecho evidente en grandes catástrofes. Basta con observar cómo ha cambiado la temperatura en nuestras ciudades en los últimos años para concluir que la realidad es una espada de Damocles que pesa sobre todos nosotros y principalmente sobre las generaciones futuras.

¿Qué hacer?
Si nos remontamos a finales del siglo XIX y principios del XX, época en la que se inventaron la mayoría de las máquinas que hoy son las grandes consumidoras de energía, especialmente de combustibles fósiles, vemos que todo fue creado alrededor de la comunidad ingenieril y técnica. Estos inventos han sido incorporados en nuestras vidas y los asumimos como cotidianos: automóvil, avión, barco, plantas térmicas, procesos industriales; los usamos diariamente junto con miles de nuevos inventos que consumen energía y requieren materiales. Todos, sin excepción, terminan contribuyendo a la contaminación, por eso todos somos responsables de ella y a todos nos corresponde buscar las soluciones.

En mi modesta opinión, como la mayoría de esos inventos han sido creados por ingenieros y técnicos, la solución pasa necesariamente por la comunidad ingenieril y técnica, creando una nueva generación de aparatos que preste los mismos servicios a los que ya se acostumbró a la humanidad, pero que sea significativamente más eficiente y que no contamine o lo haga en menor escala. Por ejemplo el motor de combustión interna y las turbinas que proliferan por todo el mundo son grandes predadores por el uso de energía de hidrocarburos ¿Por qué no hacer un cambio dramático hacia las tecnologías que utilizan las energías que están en la naturaleza como la solar, la eólica, la geotérmica, entre otras?

Las soluciones deben salir de la comunidad ingenieril, de eso estoy seguro. Cuando dichas soluciones sean más económicas y asequibles, se irán incorporando en nuestras vidas de manera natural; ya se ha iniciado el proceso, pero creo que de una manera muy tímida y con poco impacto.

Todas las campañas de uso racional de la energía son bienvenidas, pero no suficientes. Requerimos un cambio dramático en la conversión de la energía y esto sólo lo producirá la comunidad científica. En otras palabras, tenemos un gran reto todos los ingenieros y técnicos del mundo con este gravísimo problema del cambio climático.

Hablando específicamente de la industria del aire acondicionado, refrigeración, calefacción y ventilación, se han dado grandes cambios, pero que no son suficientes todavía.

Nuevas alternativas
Durante el Winter Meeting 2010 de ASHRAE celebrado entre el 23 y el 27 de enero en Orlando, Estados Unidos, se pudo observar la gran preocupación y decisión que tiene esta asociación para mejorar sustancialmente los sistemas de climatización (nombre genérico para describir la creación de cualquier clima, bien sea para confort o para procesos, y la cadena de frío, estratégicamente vital para la conservación de alimentos y otros perecederos).

Entre lo más novedoso, cabe destacar el estándar 189.1 para el diseño de Edificios Verdes de Alto desempeño. ASHRAE le ha dado a este estándar toda la importancia y los asistentes a las conferencias (alrededor de 1.000) lo han acogido como un gran desarrollo y un gran reto. Este código está escrito con la intención de ser el primer estándar para edificios verdes de uso comercial y con el objetivo de llegar a ser un código de obligatorio cumplimiento en los Estados Unidos.

El estándar 189.1 suministra un paquete de procedimientos y normas para la sostenibilidad total de los edificios y es útil para aquellos que se esfuerzan en diseñar, construir, operar y mantener edificios verdes.

Cubre los siguientes tópicos que se incluyen en la evaluación de los sistemas de edificios verdes:

  • Sostenibilidad del lugar.Uso eficiente del agua.
  • Eficiencia energética.
  • Calidad del aire interior
  • El impacto del edificio sobre la atmósfera, los materiales y los recursos.

Otra de las novedades es el Commisionning Guideline (Guía del Proceso de Aseguramiento ). El propósito fundamental de esta guía de ingeniería es describir el proceso de aseguramiento capaz de verificar y certificar que una instalación y sus sistemas cumplen con las especificaciones del dueño de dicha instalación, desde el prediseño hasta la ocupación, operación y mantenimiento.

Esta guía básicamente:

  • Describe cada fase del proceso.
  • Da los requisitos y documentación para la aceptación de cada fase del proceso.
  • Determina los requisitos para entrenamiento del personal de operación y mantenimiento.

Dos comentarios finales
El primero tiene que ver con la visita técnica que durante el Winter Meeting 2010 de ASHRAE realicé al Florida Solar Energy Center. Uno de los modelos más interesantes que conocí allí fue un sistema con celdas fotovoltaicas, que a su vez operaba una celda de H2 y con ésta se accionaba un motor de un pequeño automóvil, es decir energía 100% renovable.

El segundo es más una anécdota. Siendo gerente de ingeniería en una gran planta de artes gráficas, nos reunimos unas 20 personas para tomar la decisión de si se paraba una rotativa para hacerle un mantenimiento urgente. Llevábamos alrededor de dos horas discutiendo el asunto, cuando la máquina se paró sola porque se dañó; algo que se debió haber arreglado con antelación causó más daños. Con esto quiero invitarlos para que no nos pase lo mismo con el cambio climático porque ya se están anunciando situaciones con peores consecuencias que las que vivimos en la actualidad.

* Camilo Botero es el actual presidente de ACAIRE y presidente de Camilo Botero Ingenieros Consultores Ltda. Se ha desempeñado como docente en varias universidades colombianas, gremios y actualmente en ACAIRE en cursos de diplomado de proyectos de aire acondicionado, eficiencia energética en aire acondicionado y refrigeración, cogeneración y trigeneración, psicometría aplicada, termodinámica, mecánica de fluídos, transferencia de calor y turbomaquinaria.
Por su parte la certificación LEED, que podríamos llamar LEMA en español: Liderazgo en el diseño de uso de la energía y medio ambiente, da las pautas para evaluar y calificar los edificios en cuanto a los tópicos mencionados.


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